Comercio electrónico :

El Contexto Digital y los Delitos Versión 2.0

Por: Derecho de los Negocios

22 de agosto de 2017

Gracias a la evolución del Internet y a su versión 2.0 que permite intercambios directos entre usuarios, el mundo virtual se convirtió en un reflejo de las sociedades y las historias de acoso e intolerancia son cada vez más comunes y publicitadas en todo el mundo. Sin embargo, el número de estas historias que llegan a ser parte de un debate en los tribunales es menos.

En la provincia de Quebec en Canadá encontramos el caso de Michelle Blanc, quien a causa de su identidad sexual ha sido acosada en Twitter por Érick Poulin. Los insultos y amenazas de muerte reiteradas le hicieron temer por su seguridad y decidió acudir a las autoridades a reportar el caso. El 24 de febrero de 2017, cuatro años después de los hechos, Erick Poulin fue declarado culpable de acoso, condenado a 6 meses de prisión y a la prohibición de utilizar las redes sociales por tres años.

Las acciones reprochadas que llevó a cabo Érick Poulin se enmarcan en el término de acoso cibernético. Un concepto que abarca las diferentes formas de utilización de tecnologías de la información, como Internet y aplicaciones como las redes sociales, para intimidar o acosar a una persona de manera reiterada.

Bien que la libertad de opinión y de expresión son dos derechos fundamentales reconocidos por el artículo 19 de la Declaración universal de los derechos humanos y para el caso en concreto por el artículo 2 de la Carta Canadiense de Derecho y Libertades, estos derechos no son absolutos. Esto significa que el ejercicio de estos derechos encuentra su límite cuando se compromete el respeto y las libertades de otros.

En Canadá solo a partir de marzo de 2015, con la entrada en vigor de ley C-13, el Código penal contempla como infracción penal los hechos cometidos en el ciberespacio: “Se entiende que si como parte de la comisión de un delito existe un elemento de comunicación donde no se ha especificado el medio, la comunicación puede haberse realizado a través de cualquier medio de telecomunicación.”

En Colombia, la redacción de los tipos penales permite interpretar fácilmente que el contexto digital está incluido dentro de los posibles escenarios de la comisión de un delito. Inclusive de manera precisa para los delitos de injuria y calumnia, el artículo 223 señala que la utilización de medios de comunicación como las redes sociales sería un agravante de la pena.

Si bien la ley existe y podemos acudir a la justicia cuando se cometa un delito en el mundo virtual, la verdadera medida que produciría un cambio es la prevención. En este sentido, los gigantes de Internet están tratando de ofrecer alternativas para luchar contra el acoso cibernético. Entre las propuestas se encuentra “Perspective” una la herramienta de Google que gracias a la inteligencia artificial busca la moderación de comentarios “tóxicos” y las nuevas opciones para filtrar de Twitter.

Del lado de los utilizadores es recomendable concientizarse que el mundo virtual hace parte del mundo real, que allí también los derechos están acompañados de obligaciones y que las acciones que se ejecuten allí tienen consecuencias reales. Por último, si de acuerdo con las tipificaciones penales se es víctima de algún delito en el ciberespacio, es aconsejable reportar estos tipos de comportamientos al administrador del sitio web o redes sociales, bloquear a la persona, mantener las capturas de pantalla como prueba e informar a las autoridades.

Autor invitado: Ana Damaris Zambrano

Abogada de la Universidad externado de Colombia. Titular de un diploma de primer ciclo en administración de empresas de HEC Montreal y candidata a la maestría en ciencias de comercio electrónico de la misma universidad. Trabaja como consultora en estrategia web y marketing digital

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