Comercio electrónico :

LEGALTECH, un largo camino de la máquina de escribir a la inteligencia artificial

Por: Daniel Peña Valenzuela

22 de agosto de 2017

La profesión legal ha sido tradicionalmente una de las más lentas en acoger las nuevas tecnologías. Basta recordar lo complejo que fue para toda una generación de juristas del viejo tronco pasar de la máquina de escribir al computador personal. Más aún cuando el tecleteo de dos dedos no correspondía a las múltiples funciones del ordenador y la necesidad de revisar la pantalla al mismo tiempo ponía otro obstáculo en la concentración del usuario. La sabiduría, el ingenio, el estilo y la fuerza de las convicciones no requería más que una máquina de escribir y brotaba un extraordinario alegato o una sentencia para la historia.

Lo que marco el punto de inflexión sin duda fue la capacidad de corrección que tenían los computadores para los múltiples proyectos evitando así los viejos y dispendiosos métodos de corrección de las máquinas de escribir eléctricas. Esto convenció a muchos sobre la bondades de los procesadores de texto y de comprar impresoras. Todo esto propició además que la economía del lenguaje se ampliará quizás en cientos de palabras que tal eficiencia facilitó en alegatos y demandas.

Para toda una generación la fotocopiadora reemplazo el papel carbón convirtiéndose en una nueva maravilla tecnológica que endioso por doquier la copia. Para todo y por todo la copia se convirtió en la nueva necesidad y requerimiento.

Con las bases de datos en disquetes, los abogados empezamos a sentir que la información migraba de los viejos libros a formatos más dinámicos. Verdaderos bastones de memoria que ya no premiaban al más erudito que leía y a veces se aprendía párrafos con juicio de la jurisprudencia sino tenía a su alcance el mejor thesaurus o índice.  De una o dos jurisprudencias citadas se pasó a la riqueza del Precedente.

Como para todo el mundo y para todas la profesiones, la Internet constituyó inicialmente un desafío mayor. Del desconocimiento nervioso, de manera paulatina, la profesión legal descubrió las maravillas del mundo sin límites del ciberespacio. Para los más académicos, Internet se convirtió en un mar insondable de publicaciones, casos y materiales de todas partes del mundo, el derecho comparado a un clic de distancia. Para los más prácticos, el correo electrónico se convirtió en un medio de comunicación con clientes y en un nuevo reto como materia probatoria.

El reconocimiento de los medios digitales como prueba no ha sido fácil ni natural. Para algunos la prueba digital debe ser más bien simple y sencilla en su admisibilidad y reconocimiento y para otros más bien es una prueba revestida de complejidades técnicas sin cesar. Aún sigue siendo para muchos un dolor de cabeza como allegar un correo electrónico a un proceso.

Lo cierto es que, por lo menos en Colombia estamos apenas en el propósito de lograr más entendimiento de la relación entre tecnología, el derecho y la justicia, así como beneficiarse de la TIC para hacer más fácil el día a día de jueces, abogados y funcionarios. En la mayoría de las facultades de derecho, no se enseñan las bases y principios de Derecho informático menos aún el uso de las herramientas informáticas avanzadas para el ejercicio de la profesión en el siglo XXI. Parece que el cambio generacional no es suficiente para adquirir las necesarias competencias.

La irrupción de Internet coincidió con la creación a escala internacional y local de las firmas de abogados de miles o cientos de abogados, respectivamente. Las redes internas permitieron la industrialización del trabajo legal. La firmas de abogados utilizan las páginas web y las redes sociales para marketing y divulgación de información sobre sus servicios y actividades.

Más allá de la tecnología, el ejercicio del derecho de los negocios ha venido evolucionando, los abogados sea al interior de una empresa o como asesores en la firmas de abogados contribuyen al cumplimiento de obligaciones legales con la planeación y mitigación de riesgos. Siempre en sinergia con los objetivos de la empresa, conociendo el modelo de negocio y logrando la mejor integración con el respectivo mercado, usualmente cada vez más regulado.

El tiempo y la velocidad han cambiado. Las empresas de todos los tamaños, exigen asesoría prácticamente en tiempo real y que sus abogados-empleados o sus asesores externos conozcan al dedillo el modelo de negocio y estén lo más conectados posibles. Una respuesta rápida por WhatsApp a cualquier hora puede ser el signo de erudición del nuevo abogado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE: http://dernegocios.uexternado.edu.co/D3rn3goc10sEUC/wp-content/uploads/2017/05/communication-1927697_960_720.png

 

Es cierto que la tecnología tendrá cada vez más un papel más significativo en la profesión legal:

a) Disminución de costos y mayor eficiencia 

Para las firmas de abogados, las soluciones informáticas de toda clase pueden ser herramientas para mejorar eficiencia, bajar costos y lograr mejor interacción con los clientes.  El abogado hace parte del equipo de trabajo del cliente, y debe generar valor con la aplicación de su conocimiento a las necesidades prácticas del modelo de negocios. Para el control (tiempos y actividades) de los grupos de trabajo, departamentos legales y ejércitos de paralegales, la tecnología es la herramienta más útil.

b) Uberisación del derecho 

Para los abogados independientes la posibilidad de utilizar plataformas más robustas que les permitan beneficiarse de tecnología, trabajar de manera colaborativa y en economía de escala en una uberizacion del derecho. Probablemente compitiendo con las grandes firmas o abriendo nuevos mercados. La prestación de nuevos servicios a medida de la demanda de las compañías.

c) Justicia digital

Para la justicia, las nuevas tecnologías exigen nuevas prácticas de justicia digital en el manejo de información, de los expedientes digitales, en las comunicaciones y notificaciones. Así como en la utilización de verdaderas sedes electrónicas. Es un tema cultural y no sólo tecnológico, el papel debe dejar de ser el centro de todas las actividades y se la seguridad jurídica.

La administración de justicia debe adquirir más legitimidad a partir de una real eficiencia y capacidad de respuesta efectiva a los requerimientos sociales sobre justicia pronta. La tecnología junto con el entrenamiento adecuado y el cambio cultural deben contribuir a esos fines.

El despacho judicial del siglo XXI debe ser gerenciado como una empresa TIC en el sentido de tener como núcleo la información.

También se debe reflexionar en la uberisacion del arbitraje con servicios a la medida, plataformas eficientes, más flexibles y menos atados a viejas prácticas demasiado “centralizadas”.

d) Novisimas tecnologías: big data, inteligencia artificial, IoT y computación en la nube

En el paisaje además aparece el big data para manejar mejor la información jurídica, conseguir nueva clientela e incluso anticipar el resultado de estrategias legales. El sector de justicia maneja volúmenes de información que son la materia prima de la analítica de grandes datos. La capacidad de descubrir tendencias sobre decisiones e incluso detectar inconsistencias y corrupción. Evidentemente es importante que las políticas de datos abiertos alcancen la administración de justicia. La computación en la nube con la facilidad de almacenar, procesar  y compartir información. Incorporar el software como servicio a la medida de las necesidades de las oficinas de abogados o del sector justicia o las plataformas como servicio para generar trabajo colaborativo. El Internet de las  cosas con un reto sin precedentes para el mundo probatorio ahora en tiempo real. La inteligencia artificial como nuevo y poderoso bastón para el raciocinio y lógica aplicada a todos los niveles de la profesión, para la construcción del argumento e incluso para la decisión de los casos. La informática jurídica tradicional encuentra en la inteligencia artificial un nuevo campo de acción. Los abogados en los Estados Unidos están definiendo estrategias litigiosas con base en las herramientas predictivas de uno u otro resultado. Así mismo, la inteligencia artificial es utilizada para facilitar el trabajo de análisis, clasificación y verificación de términos contractuales en los due diligence.

Lo cierto es que como siempre, de manera paulatina las firmas, los abogados, los jueces y los funcionarios iremos absorbiendo las funciones y beneficios de las nuevas tecnologías (LegalTech) de cada momento. Poco a poco se va dejando atrás la “máquina de escribir”.

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