Facultad de Derecho

Facultad de Derecho

5 de septiembre de 2025

La Iniciativa de la Franja y la Ruta: Los Retos en la Regulación y el Panorama Internacional

Por: Daniel Santiago Lopez Rojas

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, de ahora en adelante BRI -Belt and Road Initiative-, es una estrategia geoeconómica impulsada por China, que busca el mejoramiento de los canales de comunicación terrestres, marítimos, aéreos e incluso digitales entre países, fomentando el desarrollo de sus asociados, y el comercio directo entre naciones, especialmente con China.

Tras la crisis económica del 2008, China decidió diversificar su mercado, y abrir las fronteras para fortalecer su economía. Como uno de los mayores productores del mundo, planteo el problema del exceso de capacidad, que hace referencia a un desequilibrio entre los consumidores de los productos en China, y su extensa capacidad de producción que sobrepasa la demanda nacional. Es por eso que desde el 2013 se crea la idea de un comercio trasnacional más libre, reviviendo el relato de la ruta de la seda, y las conexiones que permitían el intercambio desde China, y hasta el mediterráneo, no solo de productos y materia prima, si no de tecnología, cultura y costumbres.

El mercado chino, que tenía un crecimiento exponencial, empezó a desacelerar en su desarrollo, al menos hasta la entrada de la era del comercio electrónico. Los Marketplace, las redes sociales, y la era digital fueron el ariete que permitió romper las barreras geopolíticas y le abrió las puertas a China a un comercio hiperglobalizado. Estrategias como la BRI, han sido un facilitador en las relaciones políticas y comerciales, sobre todo con países en vía de desarrollo que se han visto beneficiados en el mejoramiento de su infraestructura, por la inversión extranjera y el acogimiento de productos internacionales.

A pesar de las ventajas que trae el comercio internacional, la estrategia ha aumentado la tensión entre las potencias económicas, sobre todo entre Estados Unidos y China. Las preocupaciones de Estados Unidos vienen de un intento por proteger su posición en el mercado global, tras su proclamación después de la segunda guerra mundial como uno de los lideres del orden económico mundial. Tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos fortaleció su economía, e influencia con estrategias como el Plan Marshall, una política internacional de financiación para combatir las secuelas de la guerra y reactivar las economías al interior de las naciones afectadas, sin embargo, este plan tenía un componente político importante, pues de fondo trataba de erradicar el comunismo, y frenar su expansión para consolidar un único modelo económico. Al contrario, la BRI, parece una política netamente geoeconómica, que, si bien fortalece los lazos trasnacionales con su idea de cooperación, busca un desarrollo económico y unos claros beneficios para China.

La tensión con Estados Unidos ha dejado rezagos como la guerra arancelaria, que si bien al principio era una problemática que desemboco en el aumento desmedido de bienes importados, ahora es una oportunidad, para ver el potencial del comercio con China. Hubo casos, como los de los bolsos Hermes que se vendían, a un precio incluso inferior a la mitad, de que aquellos que estaban marcados y que provenían de Estados Unidos. Además, se ve cada vez más una normalización en el comercio de los Marketplace chinos que pueden permitirse vender incluso debajo del precio de producción, gracias a un sistema de monetización de publicidad, que compensa las inversiones.

Para inicios del 2024, la BRI ya contaba con la filiación de más de 140 países, representando un 70% de la población mundial, y mas de la mitad del PIB de todo el mundo. Esta iniciativa tan atractiva, no es conveniente a Estados Unidos, que no quiere perder su lugar como líder indiscutible de la hegemonía capitalista. Sin embargo, los países con su inclusión en la BRI, buscan atraer capital extranjero, obras de infraestructura patrocinadas por China, una mayor cuota y participación en el mercado global, y mitigar los efectos de la pobreza al interior de sus países. Para el caso colombiano, se han visto grandes obras, provenientes de grupos empresariales chinos, como el Metro de Bogotá, que es solo una de las mega obras que se están realizando en Latinoamérica y muestra la intención de China en el desarrollo del comercio internacional.

Ahora, es importante evaluar los desafíos que estas iniciativas traen, no solo de manera económica, sino política. Y es que, con la inclusión de Colombia a la BRI, Estados Unidos, ejercía presión solicitando al gobierno colombiano, el desistimiento de su firma en este tratado, amenazando con sus relaciones comerciales, que tienen gran relevancia y peso en la economía colombiana. Pero no solo eso, sino que, en la globalización, se ven problemas que el gobierno nacional, y los gobiernos locales no han gestionado, como la gentrificación, encarecimiento de productos, y precio de productos importados. Si bien es una gran oportunidad para grandes empresarios mejorar el comercio con China, los productores colombianos deben solicitar medidas arancelarias, para no extinguir la producción local ante precios demasiado bajos de sus competidores extranjeros.

La BRI es una oportunidad importante para atraer la inversión extranjera, y para mejorar la infraestructura, pero así mismo, es deber del Estado adoptar unas medidas rápidas y eficientes, que logren un equilibrio entre los beneficios económicos del comercio internacional, y la protección de la producción local.


REFERENCIAS

Artículos Recientes