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6 de abril de 2018

Programación, analítica del lenguaje y de los datos: capacidades y competencias para el abogado del futuro

La ultra o hiper especialización [en boga de tiempo atrás] en la profesión jurídica debe dar paso a un equilibrio entre competencias, capacidades y habilidades [generales o básicas] para adaptarse a un mercado laboral [nacional e internacional] que se modifica a una mayor velocidad que antes

Por: Daniel Peña Valenzuela

1. La ultra o hiper especialización [en boga de tiempo atrás] en la profesión jurídica debe dar paso a un equilibrio entre competencias, capacidades y habilidades [generales o básicas] para adaptarse a un mercado laboral [nacional e internacional] que se modifica a una mayor velocidad que antes. Los abogados sobrevivían con holgura en conocimientos e ingresos con lo aprendido en la carrera y algunos no requerían educación continuada más allá de actualizar su conocimiento respecto de cambios legislativos.

2. La información y conocimiento sobre el mercado laboral de los abogados está permitiendo el ajuste de los currículos de materias de las facultades de derecho con más frecuencia. La competencia entre las instituciones de educación es regional e incluso global. La influencia de ordenamientos y prácticas extranjeras, la profesión liberal como negocio y las nuevas tecnologías pueden obligar a crear “abogados a la medida” y no en serie. La “personalización” y diferenciación en los contenidos educativos requiere el uso de las TIC.

3. La educación colaborativa con consorcios de universidades y grupos de investigación conjuntos. Con la predominancia del derecho angloamericano, las Universidades anglosajonas pueden exportar cursos en inglés para abogados de pregrado de las universidades aliadas en el sistema romano germánico por ejemplo en Contracts, Torts y Evidence. El conocimiento del derecho común y ojalá en el idioma original debería estar al alcance de los estudiantes de pregrado en Latinoamérica y no esperar a que algunos pocos tomen cursos de posgrado con tales contenidos.

4. La oferta creciente de materias de contenido variado para los estudiantes de derecho de pregrado y posgrado en los sistemas de créditos puede ser un camino de difícil escogencia para los futuros graduandos. Si bien es cierto permite una especialización temática por la preferencia del alumno también es un reto sobre la pertinencia de las competencias y habilidades [generales y basicas] del futuro abogado frente a los retos del mercado laboral del siglo XXI. Es importante mayor énfasis en: la interpretación de leyes y contratos, el análisis y presentación de casos, la simulación de escenarios reales de trabajo y la investigación enfocada en derecho comparado, relación entre el Derecho y otras disciplinas pertinentes: geopolítica, estadística, matemáticas, ciencias sociales, filosofía, idiomas, biología, entre otras.

5. El tronco común de la formación del abogado en la era de la información, de la ciencia de los datos, del big data y de la inteligencia artificial amerita consolidar tres nuevas áreas de conocimiento como básicas o generales en la formación del jurista:

5.1. Lenguaje [e Interpretación]:

El lenguaje es el vehículo de comunicación y comprensión del mundo.

La capacidad de discernir en la lógica del aprendizaje de múltiples lenguas así como la práctica en la comunicación facilitan el análisis y comprensión de problemas complejos.

Es evidente, cómo ha sido siempre, que el abogado debe saber leer y escribir correctamente. No obstante, el entorno de la comunicación ha cambiado, la profesión jurídica debe adecuar su capacidad para las herramientas digitales y audiovisuales. La oralidad procesal replantea la nueva forma del discurso jurídico. La digitalización del mundo forza la desmaterializacion de la profesión legal y de sus herramientas tradicionales. Los avances en la teoría y filosofía del lenguaje deben nutrir la aplicación práctica de la interpretación legal y contractual.

 

5.2 Análisis de Datos y matemática de la información [estadística y Big Data]:

El abogado actual en el mundo de los negocios debe tener conocimientos matemáticos para interpretar procesos, operaciones y documentos financieros. En el próximo futuro, el análisis matemático debe avanzar hacia la contextualizacion, análisis estadístico y predictibilidad de conductas y tendencias. La apropiación del Big Data para la profesión jurídica permite la toma de decisiones con la información validada, con menos riesgo y por tanto, con menor margen de error. En definitiva, se trata de analizar información para poder construir y alinear estrategias de negocio con estrategias jurídicas [litigios y gestión contractual, entre otras]

 

5.3 Programación [informática y algorítmica] :

El abogado debe comprender los medios por los cuales los lenguajes de programación y el código informático pueden ser utilizados e integrados en contextos legales -Contrato Electrónico e Inteligente, firma electrónica y digital, prueba digital y ciberseguridad institucional- [lenguajes de desarrollo e interpretación por ejemplo Python].

Las empresas de tecnología legal y los ingenieros de software utilizan cada vez más algoritmos para aplicaciones legales. Los abogados se benefician de tales aplicaciones de tecnología {legaltech} algorítmica en el contexto de la prueba digital, e-discovery, redacción de contratos tómales e inteligentes, investigación jurídica [alimentando sistemas y aplicaciones de Inteligencia Artificial y machine learning], justicia digital, ADR en línea, la automatización de la revisión de documentos {ejemplo en due diligence y auditorías} entre muchos otros.

El abogado debe saber programar para tener el control de las herramientas informáticas y algorítmicas a su servicio y al del ejercicio de su profesión.

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