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18 de febrero de 2019

Desafío regulatorio en el mundo de hoy

Por: Diana Valero Guzmán

Perfil profesional:

Abogada Corporativa. Con estudios en Maestría Internacional de los Negocios de la Universidad Externado, como también en Tecnología Financiera (Fintech) y economía Digital de la universidad del Rosario y la Escuela de Negocios de Londres. Se ha desempeñado como asesora jurídica en desarrollo de sistemas de gestión empresarial, del trabajo, y gerencia empresarial. Igualmente, ha sido asesora jurídica en responsabilidad civil en asuntos de construcción y edificación urbana.

 

En los últimos años, la tecnología viene de manera acelerada transformando vertiginosamente modelos económicos y en general, concibiendo nuevos modelos de negocios. Todo lo anterior, nos lleva a reflexionar, que estamos atravesando un momento histórico como humanidad con la aceleración y cambios significativos hasta en diferentes formas de vida.

En lo que nos atañe en el ejercicio del derecho, con el paso del tiempo a medida que se ha generado conductas humanas, la regulación se ha ido adaptando a estas conductas, generando así una regulación que controla, vigila, y de una u otra forma, en la medida de lo posible, garantizando la protección y confianza a la sociedad. Sin embargo, con el incremento en los avances tecnológicos, la regulación se ha quedado más que atrás.

Lo significativo del asunto es, que el impacto a gran escala que los avances tecnológicos están generando, vienen causando disrupción en modelos financieros, económico, sociales y estos al parecer, no muestran límites. A su vez, esto ha generado desconcierto, expectativa y niveles de riesgos en todos los ámbitos, ya que en el tema regulatorio no se ha venido avanzando con el mismo ritmo y sobretodo en gran parte de estos aportes tecnológicos, aún no se deslumbra una luz hacia la forma apropiada de implementar la regulación.

Por lo anterior, el ente legislador en cada Estado, debe disponer de nuevos mecanismos para proteger, vigilar y controlar disminuyendo los riesgos de fraude y no limitando o tratando de prohibir lo que ya es evidente para todos. Por otro lado, los Estados no pueden ser ciegos ante los nuevos modelos de negocio, comercio, estructuras empresariales, formas de pagos, entre otras. A primera vista, se visualizan altos niveles de riesgos por no existir sistemas de regulación que respalden vigilando y controlando estos nuevos procesos, generando desconfianza.

Así mismo, los procesos ya encaminados no se pueden detener, ni van a esperar que los diferentes Estados regulen cada uno de ellos, pues en definitiva se seguirá avanzando al respecto. Cabe aclarar, que durante décadas se han venido realizando negocios, contratos y en general diferentes transacciones que aún no se encuentran reguladas o que, a pesar de existir una regulación, continúan vacíos de ley, interpretación y aplicación de éstos, entre otros. Es decir, no podemos ahora limitar los avances tecnológicos que aportan a una disrupción en el comercio y los negocios, por no existir dicha regulación.

En materia de Fintech, se viene trabajando nuevos modelos de negocios a través de ecosistemas digitales, optimizando procesos de negocios, impulsando la transformación de la banca como la conocemos hoy, hasta lograr ser una banca digital. Es así, que, se han venido desarrollando ecosistemas colaborativos, que, entre algunos temas, se viene definiendo el manejo de la información para que sea pública dentro de los procesos que se llevan a cabo dentro sector financiero. Es decir, sin entrar en detalles, que el sistema bancario como lo conocemos actualmente, inminentemente será transformado debido a los cambios que se están produciendo en la economía y claro está, el sector financiero no será ajeno a esta disrupción.

Lo anterior, pone a la economía y por ende al sector financiero, en uno de los cambios más significativos en la historia de la humanidad, como lo es los modelos disruptivos de la mano de la tecnología, sin esperar establecer regulaciones que den vía libre para el desarrollo de estos.

Por lo anterior, para la regulación uno de sus objetivos debe ser, acompañar dichos procesos de transformación en un mundo que cada vez es más digital, con el fin de dinamizar, y favorecer a los diferentes procesos dentro de la economía para que se logre lo que tanto hemos estado esperando: confianza, transparencia y seguridad en el mercado global, beneficiando más a los consumidores que a monopolios y grupo selectos dentro de la economía. Esto a su vez, generará cambios sociales, políticos y hasta estructuras de gobierno, pero en esta oportunidad no entraremos en detalle.

En conclusión, no solo la regulación debe acelerar su paso si quiere mantener la seguridad y el respaldo legal que proporciona el Estado a través de ésta, sino que deberá regular utilizando también nuevos modelos con procedimientos sistematizados y hasta automatizados, más eficientes y eficaces de los que ahora se utilizan. Para esto, seguramente el aporte de empresas tecnológicas en los sistemas regulatorios será de gran importancia.

 

 

Referencias Bibliográficas

  • Accenture, 2016. Estudio sobre el nivel de madurez digital de las entidades financieras en España: Pasar de la estrategia a la ejecución, Madrid: Accenture.
  • London School of Business and Finance. Estrategia y Gestión de la Innovación. Septiembre, 2018.
  • Fernández de Lis, S., 2017. Regulación digital. La experiencia eurpea, Miami: BBVA Research.

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