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¿Estrategia global ultraconservadora?

Por: Eric Tremolada

Discursos ásperos y críticos con los medios tradicionales, uso estratégico y segmentado de las redes sociales, culto a la personalidad y énfasis nacionalista explican el Brexit, el rechazo a la paz en Colombia, la llegada de Trump, de Salvini, con el Movimiento 5 Estrellas, de Orbán y de Morawiecki.

Con la misma receta el Frente Nacional francés, el Partido holandés por la Libertad, la Alternativa para Alemania y el Partido de la Libertad de Austria acariciaron el poder, los separatistas catalanes se desbocaron y Bolsonaro está a punto de gobernar Brasil.

Con clases dirigentes y partidos tradicionales desgastados y sin credibilidad, que no dieron ni dan respuesta a la crisis económica, con la disminución del bienestar y la corrupción de las instituciones, la campaña del miedo, la polarización y la mano dura pesa más que cualquier alternativa programática.

Varios indicios demuestran que no solo se trata de fenómenos aislados que se retroalimentan unos a otros, sino de un plan coordinado a nivel mundial. El 9 de febrero de 2017 hablamos de la cumbre populista en Coblenza, Alemania: a pocas horas de que Trump asumiera la presidencia de EE.UU. se dieron cita los autodenominados “patriotas europeos” donde Geert Wilders, Frauke Petry, Harald Vilimsky y Matteo Salvini unieron fuerzas para exaltar el régimen de Putin, la llegada al poder de Trump y, con un duro lenguaje nacionalista, Marine Le Pen -reescribiendo la historia- negó que el nacionalismo hubiera sumido a Europa en la guerra, pues “a partir del momento en que abandonemos la prisión de la Unión Europea, veremos renacer la diversidad de culturas y naciones de Europa”. Tampoco parece accidental que se vetara a los medios y solo se contara con el cubrimiento oficial de Russia Today.

Por su parte, en julio, el presidente estadounidense -en plena visita oficial al Reino Unido- dijo, sin tapujos, que el plan de Theresa May para suavizar el Brexit no es lo que votaron los británicos, y el que fuera su estratega y cerebro de su campaña presidencial, Stephen K. Bannon, no solo prometió rehacer Europa, sino que su organización “El Movimiento”, con sede en Bruselas, está uniendo a los populistas de derecha de Europa con el fin expreso de tumbar la Unión Europea. Bannon entiende esto como una “guerra” entre la “gente real” blanca, cristiana y patriota y las “élites globalistas”.

La campaña de Bolsonaro, al estilo de la de Trump, utiliza a sus hijos de portavoces y cuando se anunció que en primera vuelta obtuvo el 46% de los votos, Salvini, Ministro del Interior italiano, relaciona la victoria del brasileño con una ‘’revolución del sentido común’’.

Tampoco parece casual el anuncio de la alianza de las ultraderechas de Francia e Italia para las elecciones europeas. Como anotamos arriba, con un claro revisionismo histórico, no solo niegan los logros y los valores defendidos en la segunda posguerra por quienes abogaron por una Europa democrática, plural y abierta, que ha brindado el mayor período de paz y prosperidad material, sino que manipulando conceptos son ellos los que proponen una “revolución democrática”.

Como si fuera poco, Putin, Erdogan y Abe -desde hace mucho-, encuentran réditos en el auge de los nacionalismos y la polarización, el primero en clave global y los otros en clave interna, que por cierto incluye rearmes.

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