Facultad de Derecho

30 de abril de 2024

Neurociencia y protección de datos

Los datos personales y la biología están intrínsecamente conectados en diversos aspectos. La información genética de una persona es una parte fundamental de su identidad biológica. Los datos genéticos, como el ADN, contienen información única sobre características físicas, predisposiciones a ciertas enfermedades y otros rasgos hereditarios. Estos datos son sensibles, y su uso y protección están protegidos de manera específica y especial por las leyes de protección de datos personales, data protection y privacidad en muchas jurisdicciones. La biometría se refiere al uso de características físicas únicas de un individuo, como huellas dactilares, rasgos faciales, iris u otras características físicas para la identificación. Estos datos biométricos también son considerados datos personales y se utilizan en una variedad de aplicaciones, como el desbloqueo de dispositivos, sistemas de seguridad y reconocimiento facial en aeropuertos, supermercados y lugares públicos. La información relacionada con la salud de una persona es otro tipo importante de datos personales relacionados con la biología. Esto incluye registros médicos, historias clínicas, resultados de exámenes médicos y de laboratorio y cualquier otra información relacionada con la salud de un individuo.

Por: Daniel Peña Valenzuela

En el ámbito de la investigación científica, los datos biológicos son esenciales para comprender la biología humana, llevar a cabo diagnósticos y desarrollar tratamientos a enfermedades e incluso para prevenirlas. Estos datos pueden incluir información genética, datos de ensayos clínicos, resultados de estudios epidemiológicos y otros tipos de datos científicos. La recopilación y el uso legal, legítimos y ético de estos datos son fundamentales para garantizar la privacidad y protección de los participantes en la investigación así como para proteger en toda su dimensión el derecho fundamental a la salud de pacientes.

Con este texto presento ponencia para el panel del VIII Congreso Internacional de Derecho Comercial organizado por el Colegio de Abogados Comercialistas de Colombia.

NEUROCIENCIAS: HISTORIA Y TRAYECTORIA

Las neurociencias, o ciencias del cerebro, son un campo multidisciplinario que se ocupa del estudio del sistema nervioso y su función, desde la biología molecular y celular hasta la cognición y el comportamiento. La historia de las neurociencias se remonta a miles de años atrás, pero su evolución como disciplina científica moderna ha sido notable en los últimos siglos.

Los primeros registros de la exploración del cerebro datan de la antigüedad. Civilizaciones como la egipcia, la griega y la romana mostraron interés en la anatomía y la función cerebral, aunque sus conocimientos estaban basados principalmente en la observación externa y la especulación filosófica.

Hipócrates, considerado el padre de la medicina occidental, propuso la teoría de los cuatro humores para explicar la salud y la enfermedad. Aunque esta teoría se centraba en el equilibrio de los líquidos corporales, Hipócrates también sugirió que el cerebro estaba involucrado en el control de las funciones mentales y emocionales.

Aristóteles creía que el corazón era el centro de la mente y las emociones, mientras que el cerebro era solo un órgano para enfriar la sangre. Aunque esta idea no estaba científicamente fundamentada, influyó en la comprensión del cerebro durante siglos.

Herófilo y Erasístrato, médicos griegos del período helenístico, realizaron algunas de las primeras disecciones humanas conocidas. Sus estudios anatómicos proporcionaron información sobre la estructura y función del cerebro y el sistema nervioso, aunque gran parte de su trabajo se ha perdido y solo se conoce a través de referencias posteriores.

Galeno, un médico romano de origen griego que vivió en el siglo II d.C., elaboró la teoría de los espíritus animales, que integraba elementos de las ideas hipocráticas y aristotélicas. Galeno creía que los nervios transmitían un fluido llamado “espíritu animal” que era responsable de la coordinación entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Si bien las concepciones de la Grecia antigua sobre el cerebro y el sistema nervioso no estaban basadas en métodos científicos rigurosos como los que se desarrollaron posteriormente, sentaron las bases para el estudio posterior de la neurociencia. Sus ideas y observaciones influyeron en el pensamiento médico y filosófico durante siglos, y algunas de sus concepciones se mantuvieron vigentes hasta que la ciencia moderna pudo refutarlas o reformularlas.

Durante el Renacimiento, hubo avances significativos en la anatomía humana gracias a figuras como Leonardo da Vinci y Andreas Vesalius, quienes realizaron disecciones detalladas y descripciones anatómicas del cerebro y el sistema nervioso.

Da Vinci realizó numerosos dibujos anatómicos de alta calidad que representaban el cerebro y el sistema nervioso. Sus dibujos, que mostraban el cerebro desde diferentes ángulos y con diversos niveles de detalle, reflejaban su habilidad para observar con precisión y representar anatómicamente las estructuras del cuerpo humano.

A través de disecciones anatómicas, Da Vinci investigó la estructura interna del cerebro y sus conexiones con otras partes del cuerpo. Si bien sus conocimientos anatómicos estaban limitados por la tecnología y las técnicas de su época, sus observaciones proporcionaron información valiosa sobre la complejidad del cerebro humano. Da Vinci no solo se interesó en la anatomía del cerebro, sino también en su función. Llevó a cabo experimentos y observaciones para comprender cómo el cerebro procesa la información sensorial y controla las funciones motoras y cognitivas. A pesar de que las disecciones humanas estaban prohibidas en su época, Da Vinci pudo acceder a cadáveres para estudiar la anatomía. Su dedicación a la exploración del cuerpo humano, incluido el cerebro, reflejaba su insaciable curiosidad y su deseo de comprender la naturaleza humana en toda su complejidad.

Si bien los estudios anatómicos de Da Vinci no tuvieron un impacto inmediato en el desarrollo de la neurociencia, sentaron las bases para el estudio posterior del cerebro y el sistema nervioso. Sus dibujos y observaciones proporcionaron a los científicos posteriores una valiosa referencia para comprender la estructura y función del cerebro humano.

Vesalius, fue un médico y anatomista flamenco que es considerado uno de los padres de la anatomía moderna. Su obra más famosa es “De humani corporis fabrica” (Sobre la estructura del cuerpo humano), publicada por primera vez en 1543. En este trabajo, Vesalius desafió muchas de las ideas anatómicas incorrectas que prevalecían en ese momento, basándose en observaciones directas y disecciones meticulosas de cadáveres humanos. Su enfoque pionero en la anatomía humana contribuyó significativamente al desarrollo de la medicina y sentó las bases para la investigación anatómica moderna.

En cuanto al cerebro humano, Vesalius también realizó contribuciones significativas al estudio de su anatomía. En su obra magna, Vesalius describió detalladamente la estructura y la organización del cerebro humano, destacando sus diferentes regiones y funciones.

El siglo XIX marcó el comienzo de la neurociencia moderna. Figuras como Santiago Ramón y Cajal, a través de su trabajo pionero en la histología del sistema nervioso, postularon la teoría de la neurona, que establece que el sistema nervioso está compuesto por células individuales llamadas neuronas. Esta teoría fue fundamental para comprender cómo funciona el cerebro.

Ramón y Cajal realizó extensas observaciones microscópicas de tejido cerebral utilizando la técnica de tinción de Golgi. Basándose en estas observaciones, identificó y describió la estructura de las células nerviosas individuales, que llamó “neuronas”. También observó las extensiones de estas células, como las dendritas y los axones, así como las sinapsis, las conexiones entre neuronas. Basándose en sus observaciones, Ramón y Cajal formuló la teoría neuronal, que postulaba que el sistema nervioso estaba compuesto por células individuales (neuronas) que estaban separadas entre sí por espacios vacíos (hendiduras sinápticas). Esta teoría revolucionaria cambió la comprensión de cómo funciona el sistema nervioso y sentó las bases para la neurociencia moderna.

La neurociencia experimentó un rápido avance en el siglo XX debido a varios factores: el desarrollo de técnicas de imagenología cerebral, la aplicación de métodos electrofisiológicos para estudiar la actividad neuronal y el surgimiento de la neuroquímica y la neurofarmacología.

En la década de 1970, la introducción de la tomografía computarizada revolucionó la imagenología cerebral al permitir la obtención de imágenes tridimensionales del cerebro con una resolución mucho mayor que las radiografías convencionales. Esto facilitó el diagnóstico de lesiones cerebrales y trastornos estructurales.

En la década de 1980, la resonancia magnética se convirtió en una herramienta importante en la imagenología cerebral. La RM proporciona imágenes detalladas del cerebro con excelente contraste entre los tejidos blandos, lo que permite estudiar no solo la anatomía cerebral, sino también la función cerebral y la conectividad neuronal.

A partir de la década de 1990, la neuroimagen funcional se convirtió en un área importante de investigación. Técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI), la tomografía por emisión de positrones (PET) y la electroencefalografía (EEG) permiten visualizar la actividad cerebral en tiempo real mientras los sujetos realizan tareas cognitivas o se someten a estimulación.

En los últimos años, la neuroimagen ha continuado avanzando con el desarrollo de técnicas más sofisticadas, como la resonancia magnética de alta resolución, la conectividad cerebral por imágenes de tensor de difusión (DTI) y la optogenética, que permite manipular la actividad neuronal con precisión.

Por otra parte, los métodos electrofisiológicos permiten registrar y analizar la actividad eléctrica de las neuronas, lo que proporciona información sobre cómo funciona el sistema nervioso.

La electroencefalografía es una técnica no invasiva que registra la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. Es utilizada para estudiar patrones de actividad cerebral en diversas condiciones, como durante el sueño, la meditación, la epilepsia, entre otros.

La magnetoencefalografía registra los campos magnéticos generados por la actividad neuronal. Se utiliza para investigar la dinámica temporal de la actividad cerebral con gran precisión.

Los Potenciales evocados permiten medir los cambios en la actividad eléctrica del cerebro que se producen en respuesta a un estímulo sensorial, como un destello de luz o un sonido. Se registran mediante electrodos y se utilizan para evaluar la función sensorial y los tiempos de procesamiento en el cerebro.

La electrofisiología intracelular y extracelular permite el registro de la actividad eléctrica de neuronas individuales o poblaciones de neuronas utilizando electrodos microscópicos. La electrofisiología intracelular implica la inserción de un electrodo dentro de una célula neuronal para registrar su actividad eléctrica interna, mientras que la extracelular registra la actividad eléctrica cerca de la membrana celular.

El método Patch-clamp es una técnica que permite registrar corrientes eléctricas a través de canales iónicos individuales en la membrana celular. El patch-clamp es fundamental para estudiar la excitabilidad y la conductancia de las neuronas.

La electroestimulación cerebral aplica corrientes eléctricas a través de electrodos en el cerebro con el fin de modular la actividad neuronal. Se utiliza en investigaciones básicas y clínicas para estudiar y tratar trastornos neurológicos.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, surgió la neurociencia cognitiva como una subdisciplina que se centra en el estudio de los procesos mentales superiores, como la percepción, la memoria, la toma de decisiones, el lenguaje y el pensamiento, desde una perspectiva neurocientífica.

Los orígenes de la neurociencia cognitiva se remontan a las antiguas especulaciones filosóficas sobre la naturaleza de la mente y el cerebro. A lo largo de la historia, filósofos como Platón, Aristóteles, Descartes y Kant plantearon teorías sobre la relación entre la mente y el cuerpo. Estos debates sentaron las bases conceptuales para la investigación científica posterior en psicología y neurociencia.

A fines del siglo XIX y principios del XX, la psicología experimental, encabezada por figuras como Wilhelm Wundt y William James, comenzó a estudiar científicamente los procesos mentales utilizando métodos experimentales. Este período marcó el surgimiento de la psicología como una disciplina científica independiente.

A partir de la década de 1950, los avances en la informática y la inteligencia artificial impulsaron el desarrollo de teorías computacionales y modelos matemáticos de la mente. Alan Turing y John von Neumann propusieron modelos teóricos del procesamiento de la información que influyeron en la neurociencia cognitiva.

Los avances en neurociencia molecular y celular proporcionaron una comprensión más profunda de los mecanismos neuronales subyacentes a los procesos cognitivos. Investigaciones sobre neurotransmisores, receptores y plasticidad sináptica arrojaron luz sobre cómo las señales químicas afectan la función cerebral.

Las neurociencias han evolucionado desde los primeros estudios filosóficos y anatómicos de la antigüedad hasta convertirse en una disciplina científica moderna e interdisciplinaria que abarca desde la biología molecular y celular hasta la cognición y el comportamiento. Su evolución ha sido impulsada por avances tecnológicos, teóricos y metodológicos a lo largo de los siglos.

 NEUROCIENCIAS E IDENTIFICACIÓN PERSONAL

 La neurociencia ha contribuido al campo de la identificación de las personas de varias maneras, aunque no se trata específicamente de su objetivo principal. Sin embargo, la comprensión de los procesos cerebrales y la cognición ha permitido avances en áreas como la biometría y el reconocimiento de patrones.

La neurociencia ha contribuido al estudio de cómo el cerebro procesa y reconoce los rostros y las estructuras anatómicas. La investigación sobre las áreas cerebrales involucradas en el reconocimiento facial ha influido en el desarrollo de algoritmos de reconocimiento facial utilizados en tecnologías biométricas y sistemas de seguridad.

Estudios neurocientíficos han investigado cómo el cerebro procesa la información auditiva y reconoce patrones de voz. Esta comprensión ha informado el desarrollo de sistemas de reconocimiento de voz utilizados en la identificación biométrica y en la autenticación de usuarios en aplicaciones informáticas y dispositivos móviles.

La neurociencia ha avanzado en el análisis de la actividad cerebral para identificar patrones asociados con características individuales, como la identificación de la firma neural única de una persona. La neurobiometría está en una etapa de investigación inicial pero tiene el potencial de contribuir a la identificación de las personas de manera única y precisa en el futuro.

La “firma neural” se refiere a un patrón único y característico de actividad cerebral que puede ser identificado y utilizado para distinguir entre diferentes individuos. Esta idea se basa en la noción de que cada cerebro humano tiene una conectividad y actividad neuronal única, similar a una huella dactilar, que puede ser detectada y analizada mediante técnicas de neuroimagen y análisis de datos neurocientíficos.

La investigación en neurociencia ha examinado las respuestas fisiológicas, como la actividad electrodermal y la actividad cerebral, asociadas con el reconocimiento de estímulos específicos, incluidas las caras y las voces familiares. Estos estudios pueden tener implicaciones para la identificación de personas en contextos forenses o de seguridad.

La respuesta electrodermal determina las variaciones en la conductancia eléctrica de la piel, que se producen como respuesta a estímulos emocionales, cognitivos o fisiológicos. Esta respuesta se registra mediante la medición de la conductancia eléctrica de la piel, también llamada resistencia dérmica o conductancia dérmica, utilizando electrodos colocados en la superficie de la piel.

La actividad electrodermal es controlada principalmente por el sistema nervioso autónomo, que regula las funciones corporales involuntarias como la respiración, la frecuencia cardíaca y la sudoración. En particular, las glándulas sudoríparas de la piel están reguladas por la rama simpática del sistema nervioso autónomo.

Cuando una persona experimenta emociones como el miedo, la ansiedad o el estrés, el sistema nervioso autónomo puede activarse, lo que provoca un aumento en la actividad de las glándulas sudoríparas y, por lo tanto, un cambio en la conductancia eléctrica de la piel. Esto se refleja en un aumento en la amplitud de las ondas en los registros de la respuesta electrodermal.

La actividad electrodermal se utiliza comúnmente en la investigación psicológica y fisiológica como un índice de actividad emocional y respuestas psicofisiológicas ante estímulos ambientales. Se ha utilizado en una variedad de contextos, como estudios sobre el estrés, la ansiedad, la emoción, la toma de decisiones y la detección de mentiras. Además, la actividad electrodermal se ha integrado en sistemas de evaluación del estrés en entornos clínicos y laborales, por ejemplo con técnicas de respuesta galvánica de la piel (GSR)  así como en aplicaciones de biofeedback para el control del estrés y la ansiedad

La actividad cerebral comprende la actividad eléctrica y química que ocurre en el cerebro y que subyace a los procesos mentales y cognitivos. La neurociencia actual se interesa en entender y estudiar esta actividad cerebral para comprender cómo funciona el cerebro y cómo se relaciona con la cognición, el comportamiento y la experiencia humana. El estudio de la actividad cerebral también es fundamental para comprender y abordar trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la enfermedad de Alzheimer, el trastorno del espectro autista, los trastornos alimenticios, la depresión, la esquizofrenia y muchas otras condiciones que afectan el funcionamiento del cerebro.

NEUROCIENCIA: PRODUCTOS Y APLICACIONES PRÁCTICAS

 La neurociencia tiene aplicaciones comerciales y aplicadas que abarcan una amplia gama de campos, desde la salud y la medicina hasta la tecnología y la industria.

Se desarrollan dispositivos médicos basados en principios neurocientíficos para diagnosticar y tratar una variedad de condiciones neurológicas y psiquiátricas. Ejemplos incluyen dispositivos de estimulación cerebral profunda para la enfermedad de Parkinson, neuroprótesis para personas con lesiones medulares, y dispositivos de neurofeedback para tratar trastornos como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La investigación farmacológica se basa en la comprensión de los mecanismos neurobiológicos de las enfermedades para desarrollar tratamientos farmacológicos más efectivos y específicos. La neurociencia clínica también utiliza métodos como la neuroimagen para estudiar la estructura y la función del cerebro en condiciones de salud y enfermedad, lo que ayuda en el diagnóstico y tratamiento de trastornos neurológicos y psiquiátricos.

Las empresas utilizan principios de neurociencia para comprender mejor cómo los consumidores toman decisiones de compra y cómo responder a la publicidad y el marketing. Esto puede incluir el uso de técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI) para estudiar las respuestas cerebrales a estímulos de marketing y diseñar estrategias más efectivas.

El neuromarketing combina la neurociencia con el marketing para comprender cómo los consumidores toman decisiones de compra. Las empresas analizan las reacciones cerebrales de los consumidores mediante técnicas de medición de la actividad cerebral ante estímulos de marketing.estos estudios permiten diseñar estrategias más efectivas de publicidad, comunicación, presentación de productos, precios y posicionamiento de marca.

El neurofeedback es una técnica basada en la retroalimentación en tiempo real de la actividad cerebral. Se utiliza en el ámbito empresarial para mejorar el rendimiento y el bienestar de los empleados. Al entrenar el cerebro para aumentar la concentración, reducir el estrés o mejorar la creatividad, se obtienen beneficios tanto a nivel individual como organizacional.

La neurociencia también se aplica al diseño de espacios de trabajo para maximizar la productividad y el bienestar de los empleados. Por ejemplo, se pueden tener en cuenta principios de diseño basados en la neurociencia, como la incorporación de luces, la elección de colores adecuados o la disposición del mobiliario, para crear entornos que favorezcan la concentración y la creatividad.

Con la Tecnología de Interfaz Cerebro-Computadora (BCI) se desarrollan interfaces cerebro-computadora que permiten a las personas controlar dispositivos electrónicos utilizando solo señales cerebrales. Esto tiene aplicaciones en medicina, rehabilitación, comunicación asistida y tecnología de asistencia para personas con discapacidades.

Se aplican principios neurocientíficos para mejorar los métodos de enseñanza y aprendizaje, comprendiendo cómo funciona el cerebro durante el proceso educativo y desarrollando estrategias educativas más efectivas y personalizadas.

El neuroliderazgo permite comprender cómo funcionan los cerebros de los líderes y los empleados, y cómo se pueden optimizar los procesos de toma de decisiones, comunicación y motivación. Mediante el análisis de las respuestas cerebrales y emocionales de los usuarios es posible identificar áreas de mejora en el diseño de la interfaz, la usabilidad y la experiencia del cliente, lo que conduce a un mayor compromiso y satisfacción del usuario.

Al comprender cómo el cerebro procesa la información sensorial y cómo las emociones influyen en las preferencias de los consumidores, las empresas pueden diseñar productos y servicios que sean más atractivos y satisfactorios para sus clientes. Comprender cómo funciona el cerebro al evaluar riesgos, procesar información y tomar decisiones facilita a los líderes empresariales la toma de decisiones más informadas y minimizar los sesgos cognitivos. Al saber cómo el cerebro humano se adapta al cambio, las empresas pueden desarrollar programas de cambio organizacional más efectivos y facilitar la transición de los empleados hacia nuevas formas de trabajo.

Las compañías de entretenimiento utilizan la neurociencia para comprender mejor cómo las personas experimentan y responden a películas, videojuegos, música y otras formas de entretenimiento. Esto puede influir en la creación y comercialización de productos de entretenimiento más atractivos y envolventes.

NEUROCIENCIA, PROTECCION DE DATOS Y PRIVACIDAD

La neurociencia plantea importantes consideraciones éticas y legales en lo que respecta a la protección de datos personales y la privacidad de los individuos. A medida que la tecnología y las técnicas de neuroimagen y las métricas de actividad cerebral avanzan aparecen problemas jurídicos relacionados, en particular con el uso de datos personales y la privacidad.

Los datos neurocientíficos son la información recopilada y analizada en el contexto de estudios y experimentos relacionados con el funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro. Estos datos pueden provenir de una variedad de fuentes y técnicas de investigación como neuroimagen, como la resonancia magnética estructural (RM), la resonancia magnética funcional (fMRI), la tomografía por emisión de positrones (PET), la electroencefalografía (EEG) y la magnetoencefalografía (MEG). Estas técnicas permiten visualizar la estructura y la actividad del cerebro, así como estudiar la conectividad y la función cerebral.

Los datos de actividad neuronal se pueden recopilar datos de la actividad eléctrica de las neuronas mediante electrodos implantados en el cerebro (registro intracraneal) o colocados en la superficie del cuero cabelludo (registro electroencefalográfico). Estos datos proporcionan información sobre la actividad neuronal en diferentes regiones del cerebro y en diferentes momentos.

Los datos conductuales y psicológicos obtenidos a través de pruebas de rendimiento cognitivo, cuestionarios, entrevistas y observaciones. Estos datos pueden proporcionar información sobre el comportamiento, las habilidades cognitivas, las emociones y otros aspectos de la experiencia humana.

Los datos genéticos y moleculares incluyen la recopilación y el análisis de datos genéticos y moleculares para investigar la influencia de los factores genéticos en el desarrollo y la función del sistema nervioso, así como en la predisposición a trastornos neurológicos y psiquiátricos.

Los datos de registro de movimiento y fisiología que se pueden recopilar datos sobre el movimiento del cuerpo y la actividad fisiológica, como la frecuencia cardíaca, la respiración y la actividad muscular, para investigar la relación entre la función cerebral y el comportamiento motor.

Los datos neurocientíficos comprenden una amplia gama de información recopilada y analizada en el contexto de la investigación sobre el cerebro y el sistema nervioso. Estos datos son fundamentales para avanzar en nuestra comprensión de cómo funciona el cerebro y cómo se relaciona con la cognición, el comportamiento y la experiencia humana.

Los participantes en estudios de neurociencia deben proporcionar un consentimiento informado antes de participar en la investigación. Esto significa que deben comprender completamente los riesgos y beneficios de la investigación, así como cualquier información relacionada con la privacidad y el uso de sus datos. Los investigadores deben explicar claramente cómo se recopilarán, almacenarán y utilizarán los datos personales y neurocientíficos.

Los datos neurocientíficos deben ser tratados con confidencialidad y anonimizados siempre que sea posible para proteger la privacidad de los participantes. Esto implica eliminar o codificar cualquier información que pueda identificar directamente a un individuo, como su nombre, dirección o información médica personal.

Los datos neurocientíficos deben ser almacenados y protegidos de manera segura para evitar accesos no autorizados o filtraciones de información. Los investigadores deben implementar medidas de seguridad adecuadas, como la encriptación de datos, el acceso restringido y el monitoreo de la seguridad de los sistemas informáticos.

Los investigadores de neurociencia deben utilizar los datos recopilados de manera ética y responsable. Esto significa que los datos deben ser utilizados únicamente para los propósitos acordados con los participantes y no deben ser compartidos o divulgados sin su consentimiento.

Los participantes en estudios de neurociencia tienen derecho a mantener su privacidad y autonomía. Deben tener la capacidad de retirar su consentimiento en cualquier momento y de solicitar la eliminación de sus datos si así lo desean.

Los investigadores de neurociencia deben cumplir con las normativas y regulaciones aplicables relacionadas con la protección de datos personales y la privacidad, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en la Unión Europea o la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros Médicos (HIPAA) en los Estados Unidos.

Según la Agencia Española de Protección de Datos Personales el Internet de los Cuerpos “es el uso de dispositivos conectados a Internet que monitorizan y/o actúan sobre todas o algunas de nuestras constantes vitales y otros datos biométricos, así como otros indicadores de salud como actividad física, calidad del sueño, actividad deportiva o sedentarismo. Todo esto son datos personales que van a ser analizados, explotados, almacenados, y en definitiva procesados de muy diversas formas, por diferentes personas responsables y encargadas del tratamiento. Este cambio conceptual permite comprender que en determinadas circunstancias los sensores y dispositivos, a pesar de pertenecer al ámbito del IoT, no monitorizan ‘cosas’, sino que cuantifican personas.”

Para la misma Agencia “existen tres niveles de implantación o generaciones de Internet de los cuerpos, en función del grado de acoplamiento al cuerpo:

Primera generación: dispositivos externos al cuerpo. Las personas portan de forma continua accesorios que pueden enviar multitud de datos personales a diferentes entidades a través de Internet. Algunos ejemplos de esta generación son las pulseras de monitorización de actividad física o smartwatches con funcionalidades similares. También pertenece a esta generación otro tipo de dispositivos, como las diademas con sensores de electroencefalograma (EEG) para interpretar la actividad cerebral y detectar diversas situaciones como nivel de atención, concentración, descanso, estrés, etc. Esta primera generación es una realidad desde hace años.

Segunda generación: dispositivos internos al cuerpo. A esta generación pertenecen los dispositivos que se encuentran dentro del cuerpo de la persona, incluidos aquellos que puedan ser implantados. Destacan los dispositivos con finalidad médica (Medical IoT o MIoT): los marcapasos, los implantes cocleares o en un futuro órganos desarrollados mediante impresión 3D (como la bioimpresión de páncreas que permitirá regular el uso de la insulina para personas con algunos tipos de diabetes). También formarían parte de esta generación las ‘píldoras digitales’ (ingeribles) que, tras ser ingeridas pueden transmitir datos desde el interior del sistema digestivo de la persona mediante sensores. Relacionado con esta generación, destaca la existencia de comunidades de biohackers, que buscan modificar y alterar su cuerpo mediante la implantación de distintos tipos de componentes tecnológicos con el objetivo de mejorar las capacidades humanas. Si bien el uso médico de dispositivos implantables no es novedoso, sí lo es su conexión a Internet, que se ha visto especialmente impulsada en el marco de la pandemia de la Covid-19, al pretender sustituir a la recogida de datos clínicos por un especialista.

Tercera generación: dispositivos fusionados con cuerpo. Esta generación, aún en fase de desarrollo, busca la fusión entre el cuerpo humano y la tecnología para lograr una interfaz de comunicación que permita interpretar y actuar sobre los propios elementos biológicos. Un ejemplo es la mejora cerebral, que puede ayudar a personas con problemas neurodegenerativos como Alzheimer o Parkinson. Este tipo de generación está relacionada con la interfaz-cerebro computadora o ‘Brain Computer Interface’ (BCI), que es una tecnología aplicada al entrenamiento cognitivo para prevenir los efectos del envejecimiento en el que las ondas cerebrales son interpretadas por una máquina.”

En resumen, las neurociencias deben abordar de manera responsable las preocupaciones éticas y legales relacionadas con la protección de datos personales y la privacidad de los individuos. Esto implica obtener un consentimiento informado, anonimizar los datos, proteger la seguridad de la información, utilizar los datos de manera responsable y cumplir con las normativas y regulaciones pertinentes.

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